...y entonces metí mi vida en una caracola...y al escucharla sonaba el mar...eso está bien...debe ser que jugábamos en distinta división...o dimensión...quizas siempre fue así...y no me enteré...yo seguía pujandome y empujandome...siempre preparandome...sin pausa...pero la caracola suena a mar... y eso está bien... no puedo evitar lo que sucede...no se como hacerlo...la tristeza me visita, pero no me arrastra..la despido porque no me interesa....hay que seguir...en este momento tan autentico e importante...nadie me detiene...a punto de hacerlo...me parece mentira, pero ha llegado...tengo aprendida la lección... escucho lo que la caracola me dice...ella me entiende...me desnudo y toco mis huesos...acaricio mi piel...me quiero...me busco...y disfruto.
jueves, 2 de octubre de 2014
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